ignorancia

Existe un kaleidoscopio multicolor

relleno de verdes, azules y etcéteras

en un una calavera

  con latidos huecos

albergando en su mente un foco lleno de vida.

El resto,

su entorno interno,

                               son fosas miserables.

 

El cerebro alimenta la vida

la transforma

y moldea

al alma que la huele;

al corazón que vuelve a vivir.

 

No me conozco ni —me— entiendo nada.

Doy vueltas a los colores,

a mis pensamientos.

Creo molinos de viento

muelo lo que no

para que tragarlo sea más fácil

—y así tener para más rato—.

 

Sin querer he vuelto,

no sé qué hacer,

creo.

 

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