Tom

En un mundo donde existía todo lo percibido como real al tacto y a sus siervos, el resto de sentidos, nació un niño llamado Tom.

Tom era tranquilo, sereno. Creció bajo el velo de una voz dulce con sabor a bizcochos de madre y laureado por laureles que su padre regó en el jardín de su sonrisa; creció tras pantallas automáticamente incrédulas a la realidad de un mundo virtual sin reglas que pudieran contra el tiempo congelado cuando la adrenalina, recorre tu cuerpo y te olvida de todo.

Aceptó la agresividad como mascota y la encerró en lo más hondo de su interior al observar deseos que su corazón nunca quiso aceptar y que su mente, nunca se atrevió a confesar.

Exhausto por pensamientos con latidos contradictorios, prendió fuego a su corazón para arder externamente; para que el mundo viese lo que era capaz de hacer y sentirse libre como otro eslabón más dentro de odios e inseguridades que escupe a su reflejo.

Tom quiso ser honesto, coherente consigo mismo y ante dos puertas, bajo la presión de preguntas y dedos impacientemente inquisitivos, en vez de llamar a las mariposas que su cuerpo gobernaban, optó por la ayuda de los espectadores.

Ya no es tranquilo, sereno. Sus sueños, tornados en videojuegos violentos sin compasión ni más existencia que él, susurraron las palabras exactas que cualquier ego desea escuchar; palabras con olor a victorias y sabores altivos, dominantes. Soñó que soñaba sueños de una grandeza propia y efímera de quien no escucha a los demás. Ni tampoco a sí mismo.

Ahora, Tom, humanamente inhumano, con piel pero sin sentimientos ingenuos que recubrir para sentir, despertó de sus sueños conscientes, sometió a los sentidos a su mandato, quemó los laureles de su olvidada sonrisa y despojó su corazón de la voz de su madre para construir un corazón artificial, lleno de oro y señuelos instintivamente primitivos.

Embrutecido, solo quiere más y más para tener cada vez menos y menos; para perder sin él saber, su capacidad de ser latido empático ante lo artificial del odio y su malvado plan.

Tom es el mundo donde todo lo percibido como real al tacto existe, y yo un intento de su sangre que corre, perseguida por rebelde, hacia el olvido que mantiene su felicidad exiliada en los ojos de cuando fue niño; en los sentidos que el mundo no puede describir. O era al revés.

2 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Así es… gracias por comentar y me alegro que te haya gustado:)

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