Obsesión (I)

Todo comienza en una familia feliz y moderna.  Una familia en la que el padre y la madre trabajaban lo suficiente para devolver esa ausencia de cariño mediante el dinero y su ingenio efímero y vacío.

Admes, el pequeñín y dueño de la casa, tenía seis años cuando esta historia comenzó.

Desde que tenía conciencia, Admes pasaba las tardes bajo el amparo de una niñera. Una niñera simpática socialmente y egoísta en la soledad. Es por esto que, nada más irse sus padres a trabajar, nuestra querida niñera le postraba ante el televisor, le daba el mando y, tras recitar su frase cliché y social: “pon lo que quieras,  sé que eres un niño responsable”,  llamaba a su novio y ella junto a su fachada, huían al dormitorio de sus padres.

Admes no lograba comprender del todo esa frase, mas ese tono hogareño con olor a desdén,  lo entendía perfectamente.

Asía el mando y comenzaba a tocar botones, fijándose vagamente en las imágenes del televisor, sintiéndose más atraído por aquellos botones coloridos del mando y aquel imperioso control sobre las imágenes tan curiosas y extrañas que proyectaba la televisión.

Una vez aparecían sus padres, pagaban a la niñera y cenaban juntos en el salón. Junto a la televisión como fiel compañera.  Admes siempre pedía el mando y así podía continuar eligiendo y sintiendo aquella sensación que gradualmente anegaba cada espacio de sus más puros pensamientos y sentimientos.

Sus dioses —padres— acababan cediendo siempre ante tal muestra de tenacidad y obstinación, alimentando aquel pseudo  pensamiento de control.

Conforme su obsesión por el mando  —y lo que representaba— y su ser crecían, aquel control caótico y desordenado fue el fundamento de una premisa esencial en su aspecto: “Admes, sabes elegir; sabes que es lo mejor para los demás”.

Allende los diez años,  sobre los once, sus padres se separaron y la justicia inclinó su mazo sobre la mujer en lo referido a la custodia de Admes.

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. franizquiero dice:

    No creo que cautela sea la palabra correcta, pues, según el siguiente enlace, no está dentro del contexto del relato.

    cautela
    nombre femenino
    1.
    Cuidado y reserva de una persona al hablar o actuar para prevenir un daño o un peligro, o sigilo con el que procede para evitar que sea advertida su presencia.
    “me pregunté cuánto tiempo había estado viéndome dormir, parada frente al sofá, quitándose con cautela el abrigo, para no despertarme; el Gobierno desmintió la existencia de un nuevo brote de meningitis, pero mostró cautela al buscar una causa de esta nueva mortandad”
    sinónimos: precaución
    2.
    Astucia o maña para engañar.

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    1. Tienes razón, utilizaré la palabra custodia, gracias Fran:).
      Un saludo!

      Le gusta a 1 persona

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