“Solo sé que no sé nada”

Ya no nos quedaba nada dentro, estábamos vacíos. La guerra fue ganada por los de fuera.

Hace tiempo que perdimos el habla como arte; ya no se improvisa, hay directrices que dictaminan que decir en cada situación— para que no surjan malentendidos.

La realidad interior junto a sus empleados — intuición, sentimiento, ingenio…— fue prejubilada; nos encontrábamos en  época de crisis y como tal, el ego— presidente de la vida— tuvo que hacer recortes.

La pureza de los sentidos fue arrestada por enaltecimiento a la rebeldía.  Recurrieron, mas sus propias partes impías votaron su exilio. Anhelaban tener razón.

Fue una era de represalias en la que el exterior con su perfidia allanó el terreno para una futura reforma de la fachada interior, derruyendo con sus proyecciones la belleza del presente que no se ve. Asolando lo único e indefinible de nosotros.

Varias personas intentaron actuar como mediadores. Ulterior a sus primeras batallas, se alejaron de la causa y se centraron en ser palabras sin conexiones ni reacciones.

Por lo demás, todo permaneció inmutable: el tiempo pasaba, la moda cambiaba; el espejo mandaba.

Un día antes de las elecciones, el ego, en un arranque de inseguridad, fue en contra del tiempo. Sostenía que el primer paso para una eternidad elegante era  la pausa del tiempo, ya que sin él, la humanidad se desarrollaría cual cuadros y estatuas: con una belleza impasible y perpetua.

Surgió así un nuevo estilo de vida en el que, una vez pulidos hasta la más belleza perfección,  nos situábamos delante de un espejo y proyectábamos situaciones auto-deleitables.  Varios se negaron a permanecer en frente de sus proyecciones. No vino mal para aquellos que no se lo podían permitir, dedicándose al transporte de dichas figuras al encuentro de otras por un precio: “la voluntad”.

Pero esos son tiempos añejos, alguna pieza de recuerdo permanece como vestigio en varios museos subrepticios.

En la actualidad todos viven en sus proyecciones interpersonales, en las que ya ni se reconocen ni reconocen nada. De tanto andar los corales ya no fulguran. Volvimos al principio de otra realidad.

Image by Sit Haiiro (recomiendo 100% sus obras)

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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Interesante y crítica reflexión del devenir de nuestra sociedad. Me ha gustado. Un abrazo

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    1. Me alegra mucho que te guste lidia:)
      Siempre es un placer tenerte por aquí!
      ¡Un abrazo!

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  2. muy interesante y buen desarrollo

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    1. Me alegra que te guste garabatos56 🙂
      Un abrazo!!

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