OJOS

Hoy conseguí cerrar los ojos.

Los cerré tanto que hasta la pupila se contrajo, disipándose junto a la retina y el iris; junto al mundo.

Sentí como mis ojos querían ser más ojos que nunca, querían enfrentarse a precipicios, guerrear contra el sino y tirarse con paracaídas. Querían conocer el futuro y así vivir como si no hubiera un mañana; querían sentir todas las miradas que no dio ni recibió, por culpa de su tímido lastre.

Tiroteó así a su cobardía más reticente, a aquella que sobraba por no ser suya, para poder llamarse valiente desde su cobardía y poder seguir viviendo escondido en su territorio marcado y bien señalizado.

Encontró la flama que aguardaba su visita en lo más recóndito de su hogar; aquella flama sabia que todo percibe, que todo esconde. Hipnotizado, bebió de ella. Tiró el vaso e instantáneamente se dio cuenta de ello.

Después de todas las ciénagas recorridas, de toda decrepitud cuyo fulgor era un reflejo, después de construir y destruir murallas; mis ojos, entienden por fin que, ahora y siempre han podido sentir el tacto de las paredes, de la piel; de unos labios.

Comprendieron de una vez por todas que son capaces de deleitar los más suculentos manjares con solo una mirada, que pueden escuchar el murmullo de los hilos del viento con un único pestañeo, y que pueden sentir sentimientos con su rubor que, siempre serán inefables.

Al llegar al final de su periplo, se encontró con una burbuja cuya polifonía incitó a los ojos a acercarse a ella. Una vez tenían a la fulgurante burbuja a una delgada línea de sus iris, observaron que se hallaba repleta de halos pensativos, los cuales eran los que producían tan armoniosa —odiosa para los que les eran ajenos dichos pensamientos— canción. Notó cuán era el afán de los halos de huir, así que aguijoneó la burbuja. Instantáneamente comenzó al bailar al son de tan bello y dulce ritmo, dejándose llevar; fue entonces cuando se percató de que para bailar pensamientos, tú debes ser el compositor de ellos.

Volví a abrir los ojos, el iris volvió junto al resto, y nada volvió a ser igual. Ahora sé que mis ojos no me abandonarán nunca, que me aconsejarán y que disfrutarán de la vida.

Este blog participa en los premios 20 blogs 🙂

http://lablogoteca.20minutos.es/distopia-utopika-61163/0

 

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. muy profundo muy bueno, gracias por compartir

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    1. Muchas gracias por comentar. Es un placer saber que hay personas que sienten mis escritos.
      Un abrazo

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  2. Vaya! Me has dejado ojiplática. Un relato muy intenso y lleno de metáforas. Me gusta.
    Un saludo 😊

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    1. Un placer como siempre Lidia:)
      Gracias por comentar y me alegra que te guste!.
      ¡Un abrazo!

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  3. Mucho!
    Cada uno a su ritmo. Sin disculpas
    😉
    Un abrazo

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  4. Como una bofetada. Me encanta

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    1. Me alegra mucho que te encante. He estado un rato largo sin publicar y espero haber compensado parte con este relato 🙂
      ¡Un abrazo!

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