Luna(Parte I)

Buenas, me llamo Luna y nací con lo que en este mundo es denominado como discapacidad visual total, aunque yo diría todo lo contrario, veía mejor que nadie.

De mi infancia, además de recordar las dulces y educadas voces de mis padres (Napoleón & María), la voz rebelde de mi hermano (Aitor) y demás voces negativas e inspiradoras, recuerdo ver algo análogo al líquido colorado de las lámparas de neón dentro de las siluetas corpóreas de especies tanto de animales como humanas y plantas. De hecho, las plantas poseían un color interior verde, mientras que los animales en general estaban compuestos por dos luces de diferente color, una roja y otra blanca, en caso, nosotros estabamos compuestos de tres diferentes colores, una blanca, una azul y otra verde clara u oscura.

Conforme el tiempo transcurría, allende de la infancia, por la adolescencia, mis padres me ingresaron en un colegio adaptado para gente “inadaptada” como yo- discapacitados físicos de cualquier rango y porcentaje-. Por lo que me estuve informando, era un colegio bastante nuevo, había sido inaugurado hace un par de años.

El ir a este colegio hizo que mi adolescencia no fuese lo que se podría denominar como una adolescencia típica con su primer beso, su primer amor, su primer corazón roto, la primera borrachera y demás experiencias que todo adolescente debería pasar; mi adolescencia constó de horas de lectura, meditación y siesta. En casa me trataban bastante bien, en cuanto a padres no podía quejarme, eran buenas personas, muy educadas y agradables y mi hermano de vez en cuando me llevaba con sus colegas y me sacaba una sonrisa pura, alejándome de todo aquello que me entristecía. Debido a esta desolación que se adentraba más y más en mi cuerpo y mente (sobretodo mente), empecé a prestar atención a aquellas señales de color que me transmitían las diferentes forma de vida que existen, cohabitan y compiten en este mundo al que llamamos planeta tierra, aunque de tierra le quedaba poco, por no decir nada; Me di cuenta de que aquellas luces de los humanos estaban repartidas entre diferentes zonas de nuestro cuerpo, y, conforme estudiaba anatomía, comencé a poder identificarlas.

La luz blanca se encontraba donde la gente con capacidad visual llama corazón,  la luz azul estaba situada en la parte superior del cráneo, más específicamente en el cerebro, y la luz verde poseía el resto del cuerpo. Poco a poco me hallé con que estas luces dependiendo de la persona eran de diferente tamaño y forma, no entendía el por qué y mis conocimientos eran casi nulos en este campo, aun así decidí intentarlo.

Y así comenzó mi adolescente investigación la cual acabó siendo la investigación más importante de mi vida.

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8 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Junior dice:

    Me encanta leerte. Gracias por compartir. Saludos.

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    1. Agradezco mucho tu comentario, de verdad:)
      A mi también me encanta leeros.
      Un saludo.

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  2. pauladegrei dice:

    Muy bello. Espero la parte 2.
    Un saludo.

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    1. Me alegro que te guste:). Espero tenerla acabada en una semana, semana y media.
      Saludos.

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      1. pauladegrei dice:

        La esperaré con gusto.
        Te dejo un abrazo.

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