Peces y sus Sueños

Érase una vez un pez que vivía en una pecera circular. No recordaba otro tiempo diferente al de vivir allí pues desde pequeño observaba las mismas vistas desde su pecera. Pero éste pez, al igual que todos los peces, tenía sueños y ambiciones.
Estaba cansado de vivir en la típica pecera circular con sus tres objetos decorativos, en la que en dos minutos la recorrías entera.
Siempre había imaginado como sería vivir más allá de las paredes cristalinas que le encerraban. Es verdad que ésta familia lo cuidaba bien, dándole de comer día sí, y día también; y hablándole de vez en cuando. Pero no se conformaba con esto, quería explorar, vivir experiencias y, porque no, encontrar a esa pareja con la que vivir estos sueños.
Un día, la familia le trajo una sorpresa, habían adoptado otro pez para no sentirse tan sólo. El primer pez se sintió feliz de verdad, no podía contener su alegría, estaba eufórico y nervioso a la misma vez, pues no sabía cómo iba a actuar el nuevo inquilino.
Retiraron el pez de la bolsa de plástico para meterlo en la pecera. El pez se sentía algo perdido y atónito, no entendía nada de lo que estaba pasando. El primer pez acudió al rescate, explicándole la situación actual. Una vez recobrada la calma, comenzaron a conocerse y a hablar entre ellos, al fin y al cabo, hablar es mejor que no hablar.
Conforme pasaba el tiempo, los peces se hicieron amigos. Eran peces con pensamientos y ambiciones parecidas; los dos querían recorrer el mundo, querían ser algo más que dos peces enjaulados en esa pecera que tanto acabaron odiando.
Un día cualquiera, no sé si fue debido al destino, a sus rezos o fue simple casualidad, llegó el momento que tanto anhelaban. Se encontraban observando cómo los niños de la familia jugaban con una pelota en el salón; se lo estaban pensando bastante bien, se notaba en su sonrisa pura y en esa risa sincera que sale sin querer pero queriendo a la vez.
Fue en uno de esos pases cuando al pequeño se le escapó el balón; de repente la pareja de peces observó a cámara lenta cómo el balón se acercaba, apareciendo una sonrisa de esperanza e ilusión en sus caras; “si todo sale bien, el balón nos liberará de esta cárcel a la que quieren que llamemos hogar, y podremos visitar todos esos lugares inhóspitos”-Le dijo el primer pez al segundo-.
Entonces llegó el momento, el balón golpeó la pecera haciéndola añicos. Entonces los peces dieron un tremendo salto con la esperanza de volar. Pero no volaron, ni respirar pudieron si quiera.
Pero hubo algo que sí consiguieron, algo mucho más importante que la respiración, mucho más importante que cualquier otra cosa material, mucho más importante que sus vidas en esa pecera; lograron experimentar esa sensación de libertad y de felicidad absoluta. Aunque fuesen sólo durante unos segundos, los peces sabían que no iban a arrepentirse, por primera vez sintieron algo real.
Acabaron en la alfombra del salón observándose mutuamente y sonriendo más que nunca, pues sabían que su momento había llegado. Habían logrado explorar el mundo exterior más allá de su pecera, aunque fuese sólo unos metros. Y con eso les valía.

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7 Comentarios Agrega el tuyo

  1. biblioteca62 dice:

    ¡Un relato excelente! Gracias por compartir 🙂

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    1. Me alegro que te haya gustado:)

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  2. amca0808 dice:

    A veces la libertad nos cuesta la vida…
    Podemos estar encerrados en paredes emocionales que no podemos franquear y cuando lo conseguimos somos felices por segundos, aunque luego a nuestro alrededor se acabe I destruya. Sé como es lo de esos peces.
    Buen relato!

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    1. Me alegro que te guste el relato Awilda :). Captaste el mensaje a la perfección.

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      1. amca0808 dice:

        Gracias a ti, fue bastante bueno.
        😉

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  3. Una historia de peces que terminó con la muerte y conocer de la libertad, Creí que podríaa ir por la fregadera a buscar otra vida en el río. Un abrazo

    Le gusta a 2 personas

    1. Ya se que no es un final feliz del todo, pero nose, a veces no hace falta que sea feliz del todo.
      De todos modos espero que te haya gustado y gracias por tu comentario. Otro abrazo.

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